Posteado por: cboblog | 3 marzo, 2011

Actitud de América latina frente a la Globalización

A pesar de todo, los países de América Latina siguen buscando alinearse con losgrandes bloques comerciales como estrategia preferida para salir de la pobreza. Parece que ahora no hay mucho interés en asociarse con países vecinos o con otros países pobres, con la posible excepción del MERCOSUR, sino con países adinerados. En el caso colombiano, los políticos encargados de fomentar las exportaciones han tenido su mirada principalmente en el NAFTA. La razón que se expresa no es que crean que se abrirán los mercados a los productos colombianos, sino que de este modo, el campo colombiano estará abierto a la inversión de capital por parte de las empresas multinacionales y, a lo mejor, estas nuevas empresas se organizarán para crear nuevas exportaciones.

La conclusión que se impone es que las multinacionales aumentarán la magnitud y volumen total del comercio en el país y eso importa más que lo que se produce.

Un estudio de la situación mexicana demuestra que las cifras globales no siempre sostienen la tesis de gran crecimiento y mejores condiciones para la gente de este país como resultado del acuerdo NAFTA. Y los informes anecdotales indican que el índice de desarrollo humano no se ha mejorado con su inclusión en el NAFTA. Bajo el modelo económico de la revolución mexicana —basado en la regulación del comercio exterior así como en un papel activo del Estado en el desarrollo económico y en la promoción del bienestar social— el producto interno bruto por habitante creció 340,4% entre 1935 y 1982, con una tasa promedio de 3,1% anual; la inversión fija bruta per cápita se expandió 1,022.1% entre 1941 y 1982, con una tasa promedio de 5,8% anual; y el poder adquisitivo de los salarios mínimos se incrementó 96,9%.

Desde el modelo neoliberal —basado en la apertura comercial unilateral y abrupta y en la reducción de la participación del Estado en el desarrollo económico— el PIB per cápita apenas creció 0,32% entre 1983 y 1999, es decir, a una tasa promedio de sólo 0,02% anual; la inversión fija bruta per cápita se redujo 4%, al decrecer a una tasa promedio de 0,24% anual; y los salarios mínimos perdieron 70,2% de su poder adquisitivo, es decir, se redujeron a menos de la tercera parte de los vigentes en 1982.
Durante los primeros cinco años de la administración anterior, que ofreció bienestar para la familia y se vanaglorió de una gestión macroeconómica impecable, los resultados reales fueron: reducción de 30,1% en el poder adquisitivo de los salarios; crecimiento anual de sólo 0,6% en el PIB per cápita (contra 3,1% anual durante los gobiernos preneoliberales); e incremento anual de sólo 1% en la inversión fija bruta per cápita (contra 5,8% de crecimiento anual logrado durante el vilipendiado modelo
keynesiano-cepalino o de la revolución mexicana).
Desde luego, los costos sociales del modelo neoliberal son gigantescos: la pérdida acumulada por los trabajadores asalariados a lo largo de 17 años de experimentación neoliberal alcanza la descomunal cifra de 298,448.4 millones de dólares, sin contar la enorme deuda social contraída en agravio de los campesinos, pequeños industriales y masas de marginados. Según cifras de la CEPAL, más de 18.7 millones de mexicanos fueron arrojados a la pobreza y la indigencia, tan sólo entre 1984 y 1996.

Entre los damnificados por el modelo neoliberal se encuentran las generaciones de nuevos votantes, que crecieron durante las dos décadas perdidas para el desarrollo y han visto cerrado el acceso a una ocupación digna8. Aunque la globalización tiene su origen en tiempos pasados, la gran ola hacia la centralización de capital, la dispersión de inversiones tras fronteras nacionales y la extracción de ganancias, ha venido acelerando en los últimos años precisamente a un momento cuando la Internet y el correo electrónico se están generalizando entre la gente de un solo y pequeño planeta. Estos dos sucesos, que están ocurriendo máso menos simultáneamente, ofrecen, según parecer, la posibilidad de ejecutar un gran impacto en la economía, las costumbres y la vida en general en todos los países y todas las regiones del mundo. ¿Cuál sería la naturaleza de este impacto en la América Latina?

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